Imagina que llevas el coche al taller porque desde hace días hace un ruido muy extraño y no acelera como debiera….Llegas al taller, confiado se lo entregas al mecánico y sin preguntarte nada (ni tan siquiera mirarlo), levanta el capó y empieza a rellenar el depósito del aceite, te cambia los frenos y le pone un bonito ambientador colgando del espejo retrovisor. ¿Cómo te sentirías? Lo más probable es que no volvieras a ese taller en la vida.
Ahora imagina que ese coche es tu cuerpo. Y que cuando vas a entrenar por primera vez con tu entrenador personal te pone ejercicios imposibles de realizar, te manda correr cuando nunca lo has hecho o te pide que levantes más peso del que puedes. ¿Cómo te sentirías ahora? Lo más probable es que frustrado y dolorido (y seguramente lesionado).
Conclusión: tanto el coche como tu cuerpo necesitan una revisión inicial de diagnóstico para saber qué le pasa, y cuál es la mejor solución para repararlo o que rinda mejor.
En Viding tenemos una idea muy clara: queremos sacar el máximo partido de las capacidades de cada persona (ni más, ni menos) para que lleguen a sus objetivos de forma segura.
Dentro de nuestro programa de entrenamiento personal llevamos a cabo cuatro valoraciones (principalmente) para evaluar el estado general de capacidades de nuestros socios.
- Valoración mediante impedancia: para cuantificar la composición general del cuerpo y su relación entre % de grasa y de músculo.
- Valoración de fuerza: se mide la fuerza máxima que se puede generar en acciones de empuje y tracción del tren superior y en piernas.
- Valoración cardiovascular: se valora la capacidad aeróbica máxima y el Vo2max.
- Valoración movilidad: se evalúa el estado general de movilidad y flexibilidad de las grandes articulaciones del cuerpo.
Todas ellas conforman las patas de una mesa, y ninguna tiene más importancia que otra. Pero hoy nos vamos a centrar en la valoración de la movilidad.
Esta valoración nos da mucha información en cuanto a posibles descompensaciones entre cadenas musculares, así como limitaciones a la hora de realizar patrones básicos de movimiento como sentarse y desplazarse, que tienen trasferencia a acciones de la vida cotidiana como levantarse o simplemente atarse los cordones. Pero también para el rendimiento deportivo, como pueden ser correr sin meter las rodillas, realizar una sentadilla sin levantar los talones o tirar de una polea sin elevar los hombros. De esta manera podremos ejecutar los ejercicios con mayor seguridad, fuerza y activación muscular, y menor riesgo de lesión. Es decir, hacernos más eficientes en cada repetición.
Dentro del test realizamos 10 ejercicios (4 de ellos duplicados para cada lado) donde evaluamos el estado de movilidad y flexibilidad de la cadera, la flexibilidad de los músculos de la cadena anterior y posterior (músculos que están en la región anterior o posterior del cuerpo), la cadena cruzada (músculos que trabajan en sentido transversal), las escápulas y manguitos rotadores del hombro, la estabilidad del core (abdomen, glúteos y cuádriceps principalmente) etc.
Todos los ejercicios se valoran de 1 a 3, donde 1 es la menor puntuación y 3 la más alta. Realizamos un sumatorio y obtenemos un valor que ingresamos dentro de una tabla de estado general de movilidad. Esta valoración estará siempre disponible en tu perfil de Mywellness. De esta manera podrás ver tus evoluciones y consultarlo cuando desees.
A partir de ahí trabajamos los patrones más débiles para compensar la movilidad y musculatura del cuerpo en su totalidad, haciendo a nuestros socios más funcionales, fuertes y con menor riesgo de lesión.
Junto con las otras 3 valoraciones iniciales, tenemos un esquema completo del estado físico de nuestros socios, para poder así prescribir ejercicio de manera inteligente conforme a sus capacidades y necesidades, con una progresión lógica y alcanzable.
Ahora con toda esta información tienes dos caminos: el primero, seguir entrenando como hasta ahora, sin conocer tus capacidades óptimas de entrenamiento, exponiendo a tu cuerpo a rangos articulares que no está preparado o cosechando descompensaciones musculares que produzcan lesiones; o el segundo (y más divertido), realizar una valoración del estado de tu movilidad y flexibilidad, para así trabajar sobre las posibles descompensaciones y hacer tu cuerpo más funcional, fuerte y preparado tanto para la vida como para el deporte.
Si deseas evolucionar tu físico y llegar a tus objetivos en menor tiempo no dudes en preguntarnos.
¿Aún lo dudas?