La alimentación es un proceso que nos acompaña a lo largo de toda la vida, però también cuenta con una tradición cultural, que ha favorecido a la creación o desarrollo de errores y falsos mitos sobre la alimentación.
Las creencias y opiniones se han extendido en nuestra sociedad, bien transmitiéndose por el boca a boca a través de generaciones, o bien por el tipo de publicidad a la que estamos sometidos. Pero sin embargo en la actualidad gracias a la evidencia científica podemos desmontar esos mitos o creencias erróneas. De hecho en la consulta es frecuente recibir preguntas de pacientes sobre mitos alimentarios, “Que si el la fruta engorda si la tomamos como postre o el agua durante las comidas engorda etc..”
En este artículo vamos a desmitificar un par de mitos, de los que más arraigados entre la sociedad para que tener más información sobre la alimentación saludable basada en la evidencia científica actual.
“La fruta engorda después de las comidas”
El aporte calórico de los distintos tipos de fruta es variable: un kiwi aporta 60 Kcal; una mandarina, 50 Kcal; un melocotón, 70 Kcal; No obstante, el aporte calórico de una fruta es siempre el mismo, ya sea consumida antes, durante o después de la comida. No existe ninguna evidencia científica que haga pensar que el aporte calórico de una fruta pueda variar según el momento del día en que se coma.
Las frutas son alimentos ricos en fibra, agua, vitaminas y minerales. Hay evidencias que relacionan un elevado consumo de fruta y verdura con mayor facilidad para perder peso. Sin embargo, no existe ninguna evidencia que indique que tomada de postre engorde más o aporte mayor contenido calórico que en otro momento del día.
De hecho, uno de los posibles mecanismos por los cuales la fruta y la verdura pueden contribuir a la pérdida de peso es su potencial efecto sobre la saciedad. Dado que son alimentos ricos en fibra dietética, su consumo contribuye a una mayor saciedad, de manera que ayudarían a controlar la ingesta calórica de esa comida.
“Tomar agua durante las comidas engorda”
El aporte calórico del agua es nulo. El agua no contiene proteínas, grasas ni hidratos de carbono, tampoco fibra, de manera que no aporta calorías a la dieta. Así que decir que el agua engorda es falso, como también lo es decir que engorda en las comidas. El agua no aporta valor calórico a la dieta, tanto si se bebe antes, después o durante la ingesta de alimentos.
Existen distintas evidencias científicas que relacionan el consumo de agua con una mejor adherencia a una dieta baja en calorías y una mayor pérdida de peso en pacientes con obesidad y sobrepeso.
Hay mitos muy arraigados desde décadas que son difíciles de desmitificar porque son cosas cuotidianas que las hemos visto u hecho desde pequeños en nuestra familia, pero con buen asesoramiento y voluntad se pueden ir mejorando y eliminando de nuestro día día esos mitos que a veces no nos dejan disfrutar de la alimentación o llegar a nuestros objetivos tanto nutricionales como de composición corporal.