La actividad física está presente en nuestro desarrollo desde que nacemos y forma parte de nuestra esencia durante toda la vida.
Muchos de los aprendizajes que adquirimos, se realizan gracias y a través de nuestra actividad y movimiento. Es más, nuestro desarrollo intelectual no sería posible si no existiese un desarrollo físico adecuado, pues ambos van de la mano.
Tanto es así que, en la etapa de la infancia, la actividad física es esencial para poder asentar las bases de todos los aprendizajes que, a posteriori, desarrollaremos y que queremos que los niños aprendan.
Así pues, teniendo todo esto en cuenta, el deporte resulta ser una herramienta perfecta en la que apoyarnos para lograr nuestro desarrollo, tanto en adultos como en niños, con el fin de asegurarnos que este va a ser completo.
Además, incluir el deporte en nuestra vida diaria y desde pequeños puede suponer un gran regalo ya que nos va a aportar una serie de valores que nos acompañarán toda la vida.
Algunos de estos valores son:
- El esfuerzo
- La constancia
- La responsabilidad
- El trabajo en equipo
Valores que, en ocasiones, son difíciles de transmitir a las generaciones venideras.
Así pues, realizar deporte desde pequeños hará que los niños obtengan innumerables beneficios para su desarrollo físico pero también para su desarrollo intelectual, social y emocional.
Y la mejor forma para que este lo practique y adquiera el hábito es, una vez más, el ejemplo. Tener un ambiente alrededor de personas que realizan ejercicio físico será, sin duda, el mejor canal de aprendizaje que este pueda tener. Pues así como solemos decir que “de padres lectores, suelen crecer hijos lectores”, “de padres deportistas, crecerán hijos deportistas”.
Y llegados a este punto, ¿Qué podemos y debemos hacer si nuestro hijo/a presenta actitudes y cualidades para un deporte? Pues por supuesto, y en primer lugar, facilitar, acompañar y apoyar a nuestro hijo/a siempre en ese camino. Pues, se acabe dedicando o no al deporte, el hecho de practicar y comprometerse con el mismo, le hará desarrollar unas habilidades personales y sociales que le ayudarán claramente con su futuro, esté relacionado con el ámbito deportivo o no.
Así que no hay mejor inversión, por parte de los padres, que dedicar tiempo a practicar deporte con tus hijos, aunque a veces resulte tedioso o agobiante. Te aseguramos que finalmente acabará siendo muy satisfactorio y que sus resultados serán siempre positivos.
Por lo que, en conclusión, si deseas que tu hijo/a sea, en un futuro, una persona adulta formada y sana tanto mental como físicamente, es necesario que crezca rodeado en un ambiente de deporte y que, por una parte se le anime a practicarlo y, por otra, se le acompañe.
Por lo que te animamos a, no solo educar a tu hijo en el deporte, sino también predicar con el ejemplo e incorporar la actividad física a tu vida diaria ¡Cuánto antes!
Agustín García
Técnico de Ludoteca y Campus
Viding Piscinas Sevilla