Es evidente que el sobrepeso y la obesidad constituyen un problema de primer orden en el ámbito de la salud, como lo es el hecho de que el primer nivel de intervención ante esta problemática radica en la modificación del estilo de vida, fundamentalmente mediante aspectos nutricionales y de ejercicio físico. Aún así parece que, pese a la enorme cantidad de información disponible (in crescendo en los últimos 20 años) el impacto de toda esta investigación no está dando lugar a intervenciones verdaderamente efectivas que redunden en una reducción de las cifras de obesidad, sino que muy al contrario éstas siguen aumentando.
En ocasiones cuando hacemos ejercicio físico para perder peso, o nos adherimos a un “plan o entrenamiento quema grasas” y/o plan nutricional, dieta… acabamos metidos en un laberinto en forma de bucle, sin conseguir los objetivos que te marcaste o te marcaron/prometieron y, en consecuencia, cayendo en la desgana, desmotivación y abandono.
Aquí cabe preguntarse ¿qué es más importante la nutrición o el ejercicio? Esta pregunta nos es planteada constantemente y consideramos que la pregunta en sí misma no posee demasiada relevancia y quizás no debiera concebirse un predominio de una frente a otra. Las dos, junto a otras como el coaching, son primordiales y más eficaces en el tratamiento que el uso de cualquiera de las dos intervenciones por separado para el logro de objetivos (Church, 2011). Aunque sería necesario establecer dos aspectos que quizás sí deban ser remarcados:
- Por un lado, en los numerosos “planes nutricionales o dietas” encontramos dos aspectos comunes que se repiten: la restricción calórica y la reducción del apetito. Uno de los principales problemas que conllevan muchas de estas estrategias podría ser la baja adhesión y dificultades para continuar con dietas a lo largo del tiempo, que quizás exija ir mucho más allá en la misma intentado lograr verdaderas modificaciones en el estilo de vida del sujeto mediante una adecuada educación nutricional adaptada a las necesidades, posibilidades y gustos alimenticios del mismo.
- Por otro lado, como ya sabemos y promovemos, el ejercicio es indispensable y fundamental (Pedersen & Frebaio, 2012). Solo mediante programas de ejercicios adecuados se pueden lograr adaptaciones en el sistema psico-biológico que son prácticamente imposibles de lograr por otro medio como podrían ser la nutrición, ergogénia, suplementación…
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