El ritmo frenético del día a día hace que, en ocasiones, no demos la importancia que se merece a algo vital: la respiración.
La respiración es la principal protagonista en la práctica de yoga, ya que se trabaja de forma profunda para promover el bienestar y favorecer la salud emocional, junto con cada una de las posturas corporales o asanas.
Toda nuestra vida, todo movimiento, lleva intrínseco el acto de respirar. La respiración es esencial a nivel fisiológico, pero no es su único objetivo, ya que también resulta fundamental para calmar la mente.
Por eso no es de extrañar que todas las prácticas de yoga comiencen llevando la atención a la respiración. En el yoga se incide mucho en este aspecto y siempre todas sus prácticas se inician tomando conciencia y llevando la atención a la respiración para conseguir que podamos mirar más hacia dentro, calmar nuestra mente y relajar el cuerpo a nivel físico.
El yoga tiene ocho senderos, pasos o escalones: yamas, niyamas, asanas, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana y samadhi.
Los pranayamas, son los que hacen referencia a las acciones de control de respiración, considerándolo como la unión entre cuerpo y alma, y existen multitud de ejercicios específicos sobre ello. Podemos decir que el pranayama es la clave de la respiración consciente en yoga: Es el ancla que nos mantiene presentes.
Y en cuanto a su significado, Prana significa aliento o energía vital, mientras que yama hace referencia al control o al conocimiento.
Por otro lado, en cualquier asana (postura), la entrada, el mantenimiento y la salida de la misma se acompaña de la correspondiente inspiración y espiración, de forma que vivamos el asana conscientes y con plena presencia utilizando la respiración para que nos podamos sentir realmente en el aquí y ahora.
Trabajar conjuntamente el pranayama y los asanas permite lograr la armonía a través de la respiración y alcanzar beneficios para la salud física y mental, ya que crea claridad mental, aquieta los pensamientos y las emociones, y facilita la concentración.
Así pues, durante la práctica del yoga existen diferentes técnicas de respiración que contribuyen a canalizar la energía y a mantener la calma a través de la inhalación, de la exhalación y de la retención del aire que se combinan de distinta manera según cada postura.
En función de los efectos y beneficios que quieras conseguir, será más recomendable un tipo de pranayama u otro. Así que te animamos a participar en nuestras clases de Yoga para que aprendas a practicarlos y ¡lo apliques en tu vida diaria!
PÁRATE Y ¡RESPIRA!
Nuria Cirilo
Técnico de AA.DD.
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