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24 Jun, 2019
Actividades en la Naturaleza: San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera es una localidad costera que se encuentra situada en la parte occidental de Cantabria, a 62 km de Santander.

San Vicente de la Barquera no sólo es conocido por David Bustamante. Sus playas y el Parque Natural de Oyambre, sobre el que se asienta la mayor parte de su territorio, es un destino inmejorable para hacer turismo activo, gracias a las actividades de mar y aventura, así como para hacer turismo gastronómico, gracias a su cuidada cocina y sus productos frescos de mar, al ser la pesca su principal fuente de ingresos.

Desde el punto de vista natural, posee magníficas playas entre la que destacamos la Bahía de Merón, de fondo de arena, por lo que es idónea para el aprendizaje del surf y alargada, lo que la hace perfecta para las actividades de playa.

Además, sus rías y montes son el entorno adecuado para hacer senderismo, espeleología o disfrutar de sus múltiples rutas para MTB.

A nivel cultural, no podemos irnos de San Vicente sin

Visitar la iglesia de Santa María de los Ángeles, construida entre los siglos XIII y XVI, el castillo edificado en tiempos de Alfonso I que es hoy sede de numerosas exposiciones, o los puentes de la Maza, o del Parral que data del siglo XVIII.

Actividades

 

Surf

La costa de San Vicente ofrece varios kilómetros de playas para disfrutar de extensos arenales, pequeñas calas y playas, que reúnen las mejores condiciones para la práctica del Surf a todos los niveles, desde los más principiantes o los surferos expertos.

La Playa de Merón es sin duda la playa más característica de San Vicente de la Barquera.

Situada a tres kilómetros del centro de la villa, tras atravesar el Punte de La Maza y el paseo marítimo que recorre la ría de San Vicente en su margen izquierda, nos ofrece uno de los arenales más significados de la comunidad.

Afectada por el Parque Natural de Oyambre aporta a este espacio natural protegido un sistema dunar interesante con vegetación muy característica.

Es sin duda una de las playas más frecuentadas de Cantabria y de las mejores de España para la práctica de Surf.

Senderismo

Ruta de los acantilados en San Vicente de la Barquera

Comienza en la zona de La Barquera, en el inicio de la carretera que sube hacia Boria, a 100 metros antes de llegar al Santuario de La Barquera.

Desde aquí nos dirigimos hacia el Faro de Punta Silla, desde donde disfrutamos de unas espectaculares vistas.

Siguiendo el camino, con los Picos de Europa como telón de fondo y, a la altura de la Posada Punta Liñera, nos desviamos a la derecha, por un camino divisorio entre fincas.

A unos 50 m. de la primera casa que nos encontramos, cogemos un desvío de la pista a la derecha, donde bajamos hacia los acantilados por el borde de un estacado que divide los pastos.

Si tenemos tiempo, nos desviamos a la derecha para conocer Niñera, una pequeña cala donde podemos encontrar algún que otro fósil.

La Ruta de los acantilados en San Vicente de la Barquera sigue a nuestra izquierda, a partir de aquí vamos bordeando la costa pudiendo aprovechar cualquiera de los senderos subimos hasta el Cueto Marías.

El camino se va alejando poco a poco de la costa y descubrimos la cueva del Cúlebre. Pronto encontramos de nuevo una zona de acantilados y si nos asomamos, siempre con precaución, podemos ver los restos de un par de monumentos funerarios y una enorme cavidad, la Cueva de la Zorra.

La belleza del paraje y el romper de olas contra los acantilados, constituyen un verdadero espectáculo digno de ser disfrutado por los paseantes.

Estamos llegando al final del recorrido por la costa, la pradería del Fraile, desde cuyo borde se observa la Playa de Fuentes.

A la izquierda encontramos una pista que viene desde Santillán y nos dirigiremos hasta ese lugar, en dirección a Santillán–Boria, donde regresaremos a La Barquera de nuevo, siguiendo el camino de la Fuente La Teja.

Dificultad:Media
Distancia:25
Horas:5

Otras visitas de interés.

Parque de la Naturaleza de Cabárceno

Se trata de un espectacular parque ubicado en uno de los lugares más singulares de Cantabria, con un original y fascinante paisaje kárstico exhumado por una antigua mina de hierro cuyo origen se remonta a la época romana.

Situado en el sector occidental del Macizo de Peña Cabarga, el Parque de Cabárceno alberga una enorme variedad faunística, tanto las especies ibéricas autóctonas de Cantabria (osos, lobos, ciervos, rebecos, etc,) como otras muchas propias de Africa y Asia, cuya enumeración resultaría larguísima: gorilas, leones, tigres, jirafas, cebras, elefantes, hipopótamos, avestruces, hienas, monos, etc. caracterizándose frente a otros zoológicos por los amplios espacios con que cuentan los animales para su desenvolvimiento. Además existe un reptilario en el que pueden verse numerosas variedades de culebras y serpientes, y también hay un bonito lago (Pozo del Acebo) donde se puede practicar la pesca.

A menos de 20 kilómetros de Santander y bien comunicado, el Parque de Cabárceno se ha convertido en los últimos años en uno de los principales atractivos turísticos de Cantabria, siendo inexcusable su visita, que puede realizarse tanto a pie como en coche o autobús, existiendo una completa red de viales que permiten descubrir todos los rincones de este incomparable lugar.

Comillas

Noble y aristocrática villa asentada sobre suaves colinas que prestan abrigo a su preciosa playa y su recogido puerto.

Comillas registró sus primeros poblamientos en la prehistoria, como demuestran las cuevas de La Meaza, con pinturas rupestres paleolíticas de hace 14.000 años. Fueron descubiertas en 1907. También se han hallado en su territorio yacimientos arqueológicos de un castillo medieval en Peñacastillo.

Localidad natal de numerosos obispos y arzobispos, a Comillas se la conoce como la «Villa de los Arzobispos». Fue también cuna de otros hombres ilustres como Jesús Cancio, el poeta del mar.

La villa posee una playa de fina arena próxima al puerto pesquero. Por el interés ecológico de su costa, está incluida en el Parque Natural de Oyambre.

Santilla del Mar

Es sin lugar a dudas una de las localidades de mayor valor histórico-artístico de España, hasta el punto de que todo en ella es monumento.

Hablar de Santillana del Mar es hacerlo también de la Cueva de Altamira. Pero aunque parte fundamental, Santillana del Mar es mucho más que la Cueva de Altamira. Ya en el siglo IX existía en la villa el Monasterio de Santa Juliana, que daría paso a la prestigiosa colegiata de Santa Juliana en el siglo XII, el primero y más importante de los exponentes del arte románico en Cantabria. En torno a la colegiata y su bello claustro, de finales del XII-principios del XIII, se desarrolló un núcleo de población que vivió épocas de gran esplendor económico, como evidencia la riqueza de las numerosas casonas y palacios que conforman esta villa.

Santillana del Mar es sede de una intensa actividad cultural, que se desarrolla durante todo el año en sus diferentes salas de exposiciones y museos.

En sus empedradas calles medievales podemos encontrar también múltiples talleres artesanos y degustar sabrosa leche con bizcochos, la merienda más popular en la villa.

La naturaleza ha sido también generosa con este municipio, que disfruta de una magnífica costa que invita a la pesca y de las tranquilas playas de Santa Justa y Ubiarco. En las inmediaciones de la capital nos encontramos además con un coqueto parque zoológico que hace las delicias de grandes y pequeños.
Santillana de Mar es en definitiva, por su historia y riqueza natural, uno de los puntos más atractivos de Cantabria y uno de sus principales focos de atención turística.

Gastronomía

El mar Cantábrico con sus finos pescados y delicados mariscos. Los ríos rápidos y caudalosos que en sus cuencas altas y medias cobijan al rey de la pesca fluvial, el salmón, y la delicada trucha terciada. Los pastos cántabros, siempre verdes, alimentan a una ganadería bovina de exquisito sabor y pequeños rebaños ovinos y caprinos. Las pequeñas huertas familiares y las plantaciones de frutales ofrecen una amplia gama de productos, que cocinados al modo tradicional de los cántabros, obtienen como resultado una de las gastronomías más ricas y de mayor personalidad del país.

Cocido Montañes:

Es la comida típica de Cantabria. Es un guiso de interior cuyos componentes esenciales son la alubia blanca y la berza (por lo general de la variedad asa de cántaro) a las que se añade el compango compuesto de chorizo, costilla, morcilla y tocino

Marmita de bonito:  

Conocido también como marmita o sorropotún. Es un plato basado en atún blanco o bonito del norte, cuyo origen se encuentra en los pescadores cántabros. Se trata de un guiso de bonito con patatas, cebolla, pimiento y tomate, principalmente. Se sirve caliente en una cazuela de barro.

Quesada pasiega:

Postre típico de Cantabria. Se compone de leche de vaca cuajada que se acompaña de mantequilla y harina de trigo, huevos y azúcar. Se suele aromatizar la mezcla con limón rallado y canela en polvo. Si se le echa canela será una torrija pasiega.