La ciudad de Cuenca es uno de los principales conjuntos monumentales de España, con una gran proyección internacional que hizo que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está situada a 165 km de Madrid, a menos de 2 horas de trayecto en coche.
El Casco Antiguo se asienta sobre un espolón que ciñen las hoces de los ríos Júcar y Huécar. Está rodeado de un espectacular paisaje natural de pinos y agua, de álamos y roca, que se entremezcla y funde con el entramado de la ciudad. Éste es un mosaico de callejas, cuestas y plazas donde conviven grandes monumentos con muestras de una audaz arquitectura popular que desafían al vértigo asomándose a los abismos.
La ciudad se encuentra rodeada por el parque natural de la Serranía de Cuenca, que cuenta con más de 7300 hectaréas, y es una de las principales fuentes de ingresos gracias a sus monumentos naturales y a las actividades de turismo activo.
El enclave más conocido de la Serranía de Cuenca es la Ciudad Encantada declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1929. Recoge un impresionante paisaje calcáreo, único en el mundo, esculpido por la acción erosiva del agua y el viento. Cerca de la Ciudad Encantada encontramos una formación similar, los Callejones de Las Majadas, donde la acción erosiva del agua, el hielo y el viento también han dejado su huella en las rocas, dando lugar a una especie de callejones de piedras con formas singulares.
Sus numerosos barrancos, ríos, cuevas y montañas son el entorno perfecto para hacer escalada, senderismo, espeleología, barranquismo o disfrutar de sus múltiples rutas para MTB.
A nivel cultural, no podemos irnos de Cuenca capital sin visitar:
Plaza Mayor y Catedral:
La Plaza Mayor de Cuenca es un espacio urbano lleno de encanto organizado de forma irregular, casi como un trapecio. Las coloridas fachadas de varias de las casas conviven con el barroco y elegante Ayuntamiento del siglo XVIII, obra de Jaime Bort levantado sobre tres airosos arcos de medio punto. Notable también es el Convento de las Petras, con una hermosa iglesia en su interior, y fechado entre los siglos XVI y XVIII. No obstante, la gran protagonista de esta plaza es la Catedral de Cuenca: una auténtica joya. Su curiosa fachada neogótica da paso a un edificio que empezó a construirse en el siglo XII y fue la primera seo gótica de Castilla. Desde un románico tardío hasta el arte abstracto de sus vidrieras es un muestrario de la belleza de la Historia del Arte.
Casas colgadas y puente colgante:
Las Casas Colgadas albergan en su interior el museo de Arte Abstracto Español, un templo de peregrinación estética por contenido y continente. Dicho museo dispone de una colección con lo mejor de Saura, Torner, Chillida, Tápies y Rueda, entre muchos otros. Los balcones voladizos de estas Casas son el gran icono de Cuenca. Es imprescindible atisbarlos desde el puente de San Pablo, una pasarela de hierro que se eleva sobre el río 40 metros y cruza la Hoz. De noche la experiencia es de esas que no se olvidan.
Actividades
Multiventura
Cuenca y sus alrededores nos ofrecen el paraje perfecto para realizar todo tipo de actividades en entornos naturales. No es solo famosa por ser una de las mecas de la escalada en España, o por ser la segunda provincia de España con más cuevas de España, si no, también por sus numerosos barrancos, su variedad de ríos con caudal para todos los públicos o sus modernas y espectaculares vías ferratas.
Senderismo
Ruta de los acantilados en San Vicente de la Barquera
Se inicia en el aparcamiento del Castillo, en el punto más alto de la Ciudad Antigua, donde dejamos el coche.
Comenzamos a andar en dirección a la Hoz del Júcar, a la que descendemos inicialmente por una senda escalonada, en la zona vecina a las murallas, para luego seguir por un precioso sendero, que va descendiendo lentamente por la ladera derecha de la Hoz en dirección a la huerta de Uña y las ruinas de la Ermita de San Juan de la Ribera. Pasadas estas, la Hoz gira a la derecha, y encontramos varias edificaciones del Club de Piraguas de Cuenca, en el paraje de Las Grajas, debajo de una notable cresta de roca conocida como la Buitrera; a ese nivel hay un pontón por el que cruzamos hacia el otro lado del río, para encontrar la carretera CM-2105, que se dirige hacia la Boca de la Hoz y luego hacia la Ciudad Encantada.
Aquí giramos a la izquierda, para volver por la Hoz en dirección a Cuenca. Durante algo más de 1 km. nuestra ruta coincide con la carretera, en cuyo lateral hay un carril bici, con un carril adicional (asfaltado) para peatones. Al cabo encontramos a nuestra derecha el comienzo de una pista asfaltada que asciende por la montaña en dirección a los Miradores y la Ermita de San Julián el Tranquilo. Al cabo de unos pocos cientos de metros llegamos al primer Mirador (San Lesmes), y algo después al de San Julián, igualmente con excelentes vistas. De aquí seguimos progresando hacia el cenobio, para ver la Ermita y la Cueva del Santo, junto al área recreativa. En la parte más alta encontramos el sendero que continúa desde aquí, por las alturas de la Hoz, hasta llegar a la zona de La Playa, pasando por el Mirador de Emiliano, y más adelante por El Batán, donde se inicia el rápido descenso que nos llevará al nivel del río por debajo de la plaza de la Catedral. Cruzamos aquí hacia la izquierda del río por el puente que a ese nivel existe, y seguimos por el camino ribereño para llegar a una cascada formada por el agua que sale de una gran cueva o túnel a nuestra izquierda, para alcanzar de inmediato el río. Poco más adelante, aunque fuera de que sube, a la izquierda, hacia la Ciudad Antígua. Aquí deberíamos simplemente cruzar esa carretera y bajar hacia el cauce del Huécar hacia el otro lado, pero nos entretenemos un rato viendo las vistas a uno y otro lado. Luego volvemos a la ruta que seguimos, y empezamos a ascender al lado del Huécar, cruzado por numerosos pequeños puentes y viales de acceso a las casas del entorno, protegido en buena parte por una bien conservada muralla. El río lleva limpias aguas, en las que nadan abundantes patos, que distraen nuestro camino, por si las vistas no fuesen suficientes, hasta que llegamos a las cercanías del Auditorio. Aquí la Hoz del Huécar se abre por un momento, mostrando algunas huertas y el saliente rocoso en el que fue edificado el magnífico Convento de San Pablo.
Seguimos al borde del río hasta encontrar las gradas por donde el Huécar baja para desembocar en el Júcar. Atravesamos un pequeño puente y subimos unas escaleras para alcanzar el nivel de la carretera, de estructura gótica y decoración renacentista, y donde se asienta el Parador Nacional, de obligada visita por esas razones. Al parador se puede subir por un camino que se abre a la derecha una vez pasado el Auditorio, pero para el caminante es preferible tomar el sendero que por la izquierda sube hacia la Ciudad Antígua, dejando de lado la salida hacia la plaza de la Catedral, para ir a encontrar un pontarro que por la derecha cruza la Hoz del Huécar para llegar directamente al Convento/Parador; las vistas desde ese puente, situado bajo las Casas Colgadas y a la altura del Parador, son muy bellas.
Seguimos adelante, remontando por un sendero estrecho por la ladera de la Hoz, hasta pasado un pequeño laberinto rocoso, llegar a la zona de aparcamiento de El Castillo, donde hemos dejado el coche.
Dificultad: Media
Distancia:12 km (circular)
Horas: 4
Otras visitas de interés
Hoz del río Jucar
La Hoz del Júcar es un fenómeno natural provocado por la erosión de las aguas de este curso fluvial en la roca caliza sobre la que se erige la ciudad y que la rodea.
Este es uno de esos enclaves en los que la acción de la naturaleza y la del hombre se dan la mano para crear algo inigualable. Desde hace miles de años se ha ido fraguando lo que hoy nos puede maravillar, si lo observamos desde los muchos miradores existentes.
Los primeros pobladores de la ciudad aprovecharon las hoces, tanto esta como la del Huécar, como un foso natural, empleándolas como elemento defensivo. Con el paso de los años los usos y los aprovechamientos han ido cambiando.
El río Júcar y su hoz, además de regalarnos imágenes y paisajes increíbles nos proporciona un marco incomparable para practicar deporte, y muestra de ello es que cientos de conquenses aprovechan cada día este entorno para practicar disciplinas tan diversas como el piragüismo, el ciclismo, el atletismo, la escalada o el trekking.
Ciudad encantada
La Ciudad Encantada es uno de los destinos más conocidos de Cuenca, milagro esculpido gracias a la erosión de millones de años.
El viajero verá formas mágicas y sinuosas en la roca calcárea, que evocan siluetas reconocibles de animales, personas y objetos. Es un lugar muy visitado, singular y pintoresco y que ha sido escenario de grandes producciones audiovisuales a nivel internacional.
Su emblema y forma más conocida es el Tormo alto, donde cuenta la leyenda que fue incinerado Viriato, el líder hispano. El mar de piedra, los barcos, el puente romano, la cara del hombre o el convento son otros nombres de formas excepcionales que el visitante disfrutará recorriendo el itinerario recomendado para la visita.
Un lugar envuelto en un halo de fantasía que no debe perderse todo aquél que quiera conocer la Serranía.
Nacimiento del río Cuervo
Ubicado en la parte Norte de la geografía conquense, en plena Serranía, el Nacimiento del Río Cuervo es uno de los enclaves más visitados de la provincia. Pocos lugares parecen desafiar más a la arquitectura natural que éste, donde, sea cual sea la estación del año, los ojos del visitante pueden sorprenderse con lo que ven.
El paraje es uno de los más elevados de la provincia, ya que el río nace en la muela del cerro de San Felipe, donde se registran las mayores precipitaciones de Cuenca.
Las aguas y manantiales internos brotan al exterior formando cascadas impactantes, recubiertas de musgo, lo que facilita la formación de toba, configurando así un paisaje fluvial espectacular y casi paradisiaco que parece haber sido creado para ilustrar cuentos y relatos fantásticos.
Especialmente impactante resulta observar el Nacimiento en época invernal ya que las bajas temperaturas hacen que se formen largas estalactitas que se funden con un blanco manto nevado, conformando un conjunto visualmente inigualable.
Gastronomía
Para quienes quieran conocer los platos típicos de la cocina de Cuenca y estén pensando en visitar la provincia de Cuenca, además de disfrutar de sus parajes naturales y sus bonitos pueblos no debe olvidar tampoco hacerlo de su variada y exquisita gastronomía, de sus típicos platos que puedes comer, todos ellos elaborados con los productos de la tierra, basados en antiguas recetas que han pasado de generación en generación conservando los aromas y sabores de antaño.
A continuación, te mostramos la comida típica de Cuenca y sus platos más típicos de esta bella provincia para conocer cuáles son los ingredientes que forman parte de los mismos, así como su bebida más tradicional, el famoso resolí.
Morteruelo:
El morteruelo es un guiso típico de Cuenca y Albacete que se hace con hígado de cerdo (y a veces se le añaden otras carnes de caza menor y volatería como lomo de cerdo, pollo o gallina, conejo, etc.), especias y pan rallado, todo ello bien machacado en un mortero para que el resultado sea una pasta. El nombre proviene etimológicamente del empleo de este utensilio de cocina para su elaboración.
Ajo arriero:
El ajoarriero es una pasta elaborada a base de patatas, ajo, huevo y aceite, todo ello finamente machacado en un mortero. Es típica de Aragón, Navarra, Cuenca, Castilla y León y Comarca Utiel-Requena y forma parte de varias elaboraciones culinarias, especialmente de pescado. Una de las más conocidos es el bacalao al ajoarriero.
Zarajos:
Los zarajos son un plato típico de Cuenca que puedes pedir cuando estés en Cuenca. Está basado, como ingrediente principal, en los intestinos de cordero lechal, que, tras ser marinados, son enrollados en un sarmiento para, seguidamente, ser fritos en aceite de oliva, aunque también se pueden asar en el horno o hacer a la plancha.